Ramón Miranda Beltrán
16 marzo 1955 Se Reunirán Aquí Directores Refinería Visitan La Fortaleza. Ezra Taft Benson y el gobernador Luis Muñoz Marín Luis Muñoz Marín con miembros de la Junta de Planificación examinando sectores del Viejo San Juan Conrad Hilton y David Rockefeller, agasajados en fortaleza, inauguración del Chase National Bank 1951 19 noviembre 1955 General Verbeck Dice Residencia en Isla Es la Mejor ha Tenido 22 octubre 1966 ceremonia primera piedra del Centro Médico 22 diciembre 1955 Para Fomentar Relaciones Establecen Isla Primer Capítulo Liga de Marina 11 diciembre 1961 Grupo Aclama a Muñoz Cuando Emitía su Voto 5 noviembre 1948 Barbey y Porter Felicitan a Muñoz Marín 26 diciembre 1964 Despedida a los miembros del Gabinete del cuerpo de ayudantes del gobernador Luis Muñoz Marín (Rotura) 11 noviembre 1964 Gobernador Muñoz Marín bromeando con Sánchez Vilella en plataforma pegada a guagua en elecciones 14 de mayo 1956 Gobernador Muñoz Marín abrazando a Viviana y Doña Inés al despedirlo en el aeropuerto
2008
"En la particular guerra civil que afirmaba albergar en su conciencia Luis Muñoz Marín, la penuria del jíbaro y la miseria de los campos primaron sobre los “enredos teóricos”, entendiéndose aquí aquéllos referidos al status político de la Isla. Según estas confesiones personales en sus Memorias, el fundador del Partido Popular Democrático “no pensaba en el pueblo como entidad jurídica, sino como gente de carne y hueso que sufre y aspira; que desespera y espera”. Su retrato abrazando esperanzado al jíbaro con camisa blanca y pava sobre la cabeza, de sincera sonrisa y devota mirada es, en este sentido, particularmente explícito. Por otra parte, la facción opuesta de su particular pugna nos llega representada, simbólica y excepcionalmente, por su pose, de mayor acento protocolario y seriedad circunstancial, entre el Coronel Conrad Hilton y del patriarca financiero David Rockefeller, en la inauguración de una nueva sucursal del Chase National Bank en 1951. Con la reiterada ausencia de contacto físico en su retratos oficiales y sin cruce apenas de expresión con los altos mandatarios americanos, Muñoz Marín reitera su mirada directa a un espectador anónimo -quizás el pueblo, quizás nosotros años después- transformando su figura en una efigie pétrea, hierática e impenetrable, aparente -o seguramente- resignada ante el curso de la historia." -Laura Bravo López, Ph.D.
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